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Reunión sin Precedentes para Todo el Personal Diocesano

Busca reforzar la lucha  contra el abuso sexual de menores en la Iglesia

Por Aída Bustos

El Obispo de San Diego ha llamado a todos los empleados de la Diócesis -alrededor de 2,500- a asistir a una reunión sin precedentes el 13 de agosto. En ella se dará a conocer la respuesta más reciente de la Iglesia y de la diócesis a la crisis de abuso sexual a menores y el papel que todo el personal debe jugar para prevenirlo.

En una carta a los empleados el Obispo Robert W. McElroy dijo que está actuando en respuesta al llamado que el Papa Francisco hizo a la Iglesia en mayo a redoblar sus esfuerzos para terminar con “el crimen y pecado de abuso sexual a menores”.

La junta con “todos a bordo” es la acción más reciente del Obispo McElroy ante esta delicada situación. En mayo se unió con otras cuatro diócesis y la arquidiócesis de Los Ángeles para anunciar la creación de un Programa Independiente para Compensación a Víctimas.

El programa que comienza a finales del verano permitirá que cualquier víctima sobreviviente de abuso por parte de un sacerdote de la diócesis de San Diego cuando era menor pueda presentar un reclamo libre de costo, sin importar en qué año ocurrió el abuso. En la mayoría de los casos, aquellas personas que califiquen recibirán una oferta de indemnización dentro de los primeros 90 días después de terminar el proceso del reclamo.

En 2002 los obispos de Estados Unidos propusieron y el Vaticano aprobó un Estatuto para Protección de Niños y Jóvenes para prevenir el abuso de menores por parte del clero. Los obispos expresaron un profundo pesar por las víctimas y tomaron responsabilidad de los crímenes y los pecados cometidos por hombres que habían hecho una sagrada promesa de servir.

Estas reformas incluyeron:

• Adoptar “cero tolerancia” – Cualquier sacerdote que sea acusado de abuso sexual con credibilidad será retirado del ministerio de forma inmediata y permanente;

• Revisar antecedentes – Todos los sacerdotes, hermanas y hermanos religiosos, maestros, otro personal y voluntario que tengan contacto con menores en su trabajo serán sometidos a una revisión de sus huellas digitales y antecedentes;

• Lanzar programa para un ambiente seguro – Cada año todo estudiante de las escuelas católicas recibirá capacitación apropiada para su edad sobre cómo prevenir el abuso;

• Capacitar a todo el personal – Todos los sacerdotes, hermanas y hermanos, maestros y otro personal recibirán capacitación sobre cómo identificar y prevenir el abuso

• Crear una Junta de Revisión Independiente, cuya mayoría de miembros son laicos que asesoran al Obispo sobre la credibilidad de acusaciones contra sacerdotes y otros cleros.

Todo esto además del rol que tienen los sacerdotes, maestros y otro personal diocesano que son obligados por la ley a reportar indicios de abuso de menores a la policía o al Servicio de Protección de Niños. (En inglés este grupo se llama “mandated reporters”.) 

En su totalidad, estas reformas, estrictamente impuestas, han cambiado la cultura de las diócesis y contribuido a un drástico descenso en el número de acusaciones de abuso sexual reportado en todo el país.

En la diócesis local no se ha encontrado que algún sacerdote de San Diego haya abusado sexualmente de un menor de edad desde 2004, según lo determinó la Junta de Revisión Independiente.

El año pasado las investigaciones de las autoridades de Pensilvania y otros estados revelaron el encubrimiento sistemático por parte de los obispos de más de mil casos de abuso infantil durante décadas. Al mismo tiempo, el abuso generalizado salió a la luz en países como Chile, Alemania y Australia.

En mayo el Papa emitió nuevas normas globales para proteger a menores y para fortalecer la responsabilidad de líderes de la Iglesia. En su carta para todos los empleados de la diócesis el Obispo McElroy cita el mensaje del Papa:

“Los crímenes de abuso sexual ofenden a Nuestro Señor, causan daños físicos, psicológicos y espirituales a las víctimas y lastiman a la comunidad de la fe. Para que este fenómeno no vuelva a ocurrir es necesario una continua y profunda conversión de corazones, atestiguado por acciones concretas y efectivas que involucran a todos en la Iglesia”.

El Obispo agrega que “este mandato a la conversión, vigilancia y acción” por parte de toda la Iglesia lo llevó a la conclusión de que la diócesis debía reunir a todos sus empleados de parroquias, escuelas, oficinas administrativas, Caridades Católicas y otras instituciones (como capellanes sirviendo en hospitales y prisiones) para recibir información relevante sobre el tema de abuso sexual a menores.

La reunión, que se llevará a cabo en la Universidad de San Diego, consistirá de tres presentaciones. Una tratará sobre la respuesta de la Iglesia a la crisis de abuso sexual. Otra revisará las obligaciones del personal para reportar sospechas de abuso. Y la última subrayará la misión de cada empleado de crear conciencia sobre casos potenciales de abuso sexual y actuar para prevenirlos aun cuando la ley no los obliga a reportarlos.

Los presentadores incluirán la Fiscal del Distrito del Condado de San Diego, Summer Stephan, quien hablará sobre los asuntos legales relacionados al abuso sexual de menores, y el Obispo.

Una sesión similar para el personal del Valle Imperial ha sido programada para el 4 de septiembre en la parroquia Santa María en El Centro.

Cada año la diócesis celebra un día anual para el personal que trabaja en las oficinas administrativas del Centro Pastoral. La diócesis también realiza reuniones anuales para los sacerdotes, por un lado, y para todo su personal de las escuelas católicas, por otro.

La sesión del 13 de agosto es sin precedente porque obliga a todo el personal diocesano que se junte a la vez, subrayando la importancia del tema.

El pasado otoño el Obispo McElroy sostuvo ocho sesiones de escucha a lo largo de la diócesis en donde escuchó las preocupaciones y propuestas en relación a la crisis de abuso sexual en la Iglesia.

En enero anunció varias medidas a tomarse como resultado de esas sesiones, así como otras aportaciones que recibió de los feligreses. Estos incluyeron:

• Contratación de una firma de consultoría dirigida por una ex subdirectora de la FBI para realizar una revisión independiente de todos los archivos de la diócesis que involucran una acusación de abuso sexual. Esto resultó en la publicación en el portal de la diócesis (sdcatholic.org) de los nombres de 52 sacerdotes que tenían una acusación creíble de abuso sexual contra menores.

• Contratación de un miembro del personal de tiempo completo para coordinar la atención a las víctimas-sobrevivientes, donde sea que haya ocurrido el abuso;

• Ampliar la función de la Junta de Revisión Independiente para también investigar el abuso de adultos por parte del clero.

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