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Músicos pastorales aprenden de los maestros

Por Aída Bustos

CHULA VISTA – Quince miembros del Ministerio de Alabanzas San Luis Rey viajaron más de 100 millas para asistir al día de capacitación para músicos pastorales.

El director del coro carismático, Carlos Cancino, regresó a casa más que satisfecho.

“Esta formación es maravillosa”, aseguró al final del evento, realizado el 14 de septiembre en la Parroquia Corpus Christi. “Me encanta”.

Los miembros de su grupo formaron parte de las 300 personas que asistieron la instrucción en español “¡Cantemos al Señor!”. Los participantes estuvieron involucrados de alguna forma u otra en música litúrgica, ya sea cantando en un coro, tocando un instrumento o coordinando el sonido.

Sus maestros fueron los aclamados compositores, cantautores, músicos y otros expertos de la organización editorial de publicaciones católicas sin fines de lucro Oregon Catholic Press, conocida sencillamente como “OCP”.

Algunos de estos músicos presentaron un concierto la noche previa, en donde deleitaron a una audiencia conformada principalmente por familias y hermanas religiosas, quienes a menudo seguían las canciones aplaudiendo de pie en el salón de la parroquia.

Los músicos incluyeron la pareja Koren y Jessica Ruiz, Anna Betancourt, Jaime Cortez, Erick Infantas, Leo Fonseca y Pedro Rubalcava, originario del Valle Imperial, un artista muy conocido y querido en esta región. Cada uno tiene un repertorio musical que celebra y comparte la fe en una forma muy personal.

Ellos impartieron talleres sobre la espiritualidad del ministro de música, el papel del músico en la liturgia, técnicas de vocalización, mejorando el sonido en la parroquia, percusionista litúrgico, recursos digitales para el músico litúrgico, y música para quinceañeras, bodas y funerales.

Los miembros del grupo Ministerio de Alabanzas San Luis Rey implementaron una estrategia para mejor aprovechar el día.

“Todos los que venimos nos dividimos entre todos los talleres”, aseguró Cancino. “Cuando tengamos nuestro próximo ensayo nos vamos a juntar y vamos a hacer un compendio de todos los talleres”.

En cada sesión los instructores reconocieron los desafíos particulares que enfrentan quienes proveen la música litúrgica, muchos sin tener capacitación formal, organizándose en grupos por necesidad. Por tal razón, impartieron información práctica, informando de los recursos disponibles y animando a los participantes a mejorar cada día.

En el taller para coordinadores del sonido el instructor Leo Fonseca mostró cómo la sencilla colocación del micrófono tiene un efecto profundo en el sonido emitido. Anna Betancourt, en su taller de vocalización, enseñó la importancia de la postura para cantar y ejercicios para la voz.

En sesiones plenarias y talleres individuales, los instructores recalcaron los tres papeles importantes de cada participante: ser discípulo, ministro y misionero. Les dijeron que tenían la responsabilidad de formarse lo mejor posible para desempeñar estos papeles.

“Deberíamos de ser los mejor formados de toda la comunidad por el papel que tomamos, por lo que cantamos, por lo que escuchamos, por lo que ensayamos”, dijo Rubalcava en la sesión final del día.

Les recordó de la enseñanza del Papa Francisco que habla de ser una Iglesia en salida en su documento “El Gozo del Evangelio”.

“No solo somos ministros de la música dentro de la liturgia, se nos llama porque tenemos esos dones, a salir y utilizar la música, el canto, para dar aliento a quienes lo necesitan” fuera de la iglesia, dijo.

“Hay oportunidades en las que podemos elegir la oración cantada en reuniones familiares, en la comunidad”, continuó.

“La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y que festejan”, aseguró, utilizando los términos del proceso nacional V Encuentro para la Pastoral Hispana/Latina. De hecho, Rubalcava desempeñó un papel importante en la música que se utilizó en el V Encuentro.

La capacitación en español es la segunda que ofrece en dos años el Ministerio de Liturgia y Espiritualidad de la diócesis de San Diego. Su directora, Noreen McInnes, reconoce que hay interés en tener este tipo de capacitación y dijo que se va a estudiar cómo se puede ofrecer de forma regular.

Jenny González, de 20 años, asistió con miembros del ministerio de la música de la parroquia San Francisco de Asís de Vista. La joven seleccionó asistir el taller de percusión.

“Aprendí como diferentes instrumentos se utilizan para melodías suaves y otros para las más fuertes para animar a la comunidad a participar”, comentó durante el almuerzo.

 González empezó a cantar en el coro desde que tenía 11 años, pero hace unos meses dejó de hacerlo.

“Este taller me ayudó a comprobar que quiero seguir cantando en el coro”.

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