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El nuevo año ofrece una nueva oportunidad, ¡aprovéchala!

Father David MercerPor Padre Bernardo Lara

Gracias a Dios, estamos llegando otra vez al término de un año más. No sé qué opinarás tú, pero para mí este año ¡se fue muy rápido!

Aún recuerdo claramente lo que estaba haciendo durante estas fechas pero el año pasado. Por ejemplo, mi primera Misa de Navidad la celebré en el Valle Imperial en la prisión de El Centinela con las personas que ahí se encuentran. Lo recuerdo muy clarito. Llegué desde muy temprano a la casa del Diácono Marcos López, el capellán de ahí y nos fuimos en su carro. Yo llevaba mi guitarra y mi “kit” portátil para celebrar Misa.

Al llegar nos hicieron la inspección de costumbre, celebré Misa con ellos y al final nos pusimos a cantar canciones de Navidad con mi guitarra.

Después me regresé a la parroquia porque me tocó celebrar Misas en Brawley, incluyendo la Misa de medianoche en la parroquia de Santa Margarita María.

Para año nuevo, estaba con la familia. Y ahí se comenzó a desarrollar un año que ahora termina. Bendito Dios que nos deja llegar.

Sin embargo, si algo tenemos que tener en mente es la “nueva oportunidad” que se nos da con este año que comienza. En alguna ocasión comenté durante alguna confesión, “después de la absolución, tus pecados quedarán perdonados, borrados. Saliendo del confesionario tendrás una nueva oportunidad para empezar. Casi que tendrás como una nueva vida. Así que hazte una buena”.

Lo mismo pasa con este año.

Es un nuevo año en el que vale la pena recordar, y tratar de mejorar. El mundo nos da un recuento de lo que sucedió durante este 2016. Nos remarcarán los eventos más importantes del año. Es bonito recordar muchas cosas de lo que se vivió.

Tenemos en mente, por ejemplo, las Olimpiadas en Brasil. Tuvimos también la visita del Papa Francisco a México el cual sin dudas fue un evento magno. Se dio también un diálogo por la paz en Colombia. Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba mejoraron. Y claro que no podíamos omitir las elecciones presidenciales en Estados Unidos, entre otras cosas.

Es bonito recordar pero también es importante ponernos a hacer un recuento de mi vida, de mis acciones. ¿Qué fue lo que hice en este año? ¿Qué hay que mejorar? Y más aun, ¿Qué es lo que quiere Dios de mi vida en este nuevo ciclo?

Para todo hay tiempo.

Entonces, ¿este 2017 será tiempo de que yo haga qué? Me viene a la mente el Evangelio de San Mateo 9:27-31 donde Jesús cura a dos ciegos que le pedían ser sanados. Sin embargo, después de curarlos les pide que guarden el secreto, que no le digan a nadie.

Contraste a esto, el Evangelio de San Mateo termina con Jesús enviando a sus discípulos a predicar la buena nueva por todo el mundo. Pero aquí, les pide a estos dos que guarden el secreto. Quizás por que no era su tiempo de predicar. Para todo hay tiempo.

Me pongo a pensar y quizás su alegría por haber sido curados no era suficiente para ser evangelistas. Seguro que ese sentimiento los ayudó a prepararse pero no estaban listos.

Así pasa con nosotros. Antes de anunciar la buena nueva, hay que estar listos. Hay que pasar tiempo con Él en adoración al santísimo sacramento. Lo que los dos ciegos iban a predicar en ese momento era solo un sentimiento. Tenían buenos sentimientos por que Jesús los había sanado, estaban emocionados. Pero no tenían una relación con Jesús. No lo conocían muy bien y no habían pasado tiempo con Él.

Así nosotros, no estamos llamados a comunicar positivismo y buenos sentimientos nada más sino una relación de amor con Cristo. Sí, es cierto que vendrán tiempos difíciles, pero eso es sólo para prepararnos y acercarnos más a Él. Una vida espiritual sana y fuerte requiere no solo de un verano sino también de un invierno. Una vez que hemos experimentado el adviento, apreciamos más la Navidad. Una vez que hemos experimentado el Viernes Santo, apreciamos más La Pascua.

Que este año nuevo que comienza sea un tiempo para acercarnos más a Cristo. Para hacer de Cristo el centro de mi vida, y para desarrollar no una rutina de novenas y oraciones nada más, sino desarrollar una verdadera relación con Él. Para todo hay tiempo. Si queremos anunciarlo como se debe, y queremos ayudar a hacer de este mundo un mejor lugar, hay que pasar mucho tiempo con Jesús. A final de cuentas, es como todo: Los árboles más grandes y las frutas más jugosas vinieron de las raíces más sólidas.

El padre Bernardo Lara es pastor asociado de la parroquia Corpus Cristi de Chula Vista.

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